Cabaña residencial en la zona sur de Colombia, al límite con Ecuador, este elemento arquitectónico pretende ser disfrutado desde el adentro hacia el afuera, comprendiendo la condición climatológica del lugar. Una cabaña que combina materiales de madera y piedra creando así un refugio, la cubierta a dos aguas surge como respuesta al contexto inmediato. Este espacio cálido se crea para recibir extranjeros y turistas que quieran conocer la cultura Nariñense haciendo parte del paisaje local.